Review: The Nothing – Korn

La banda estadounidense, pionera del Nu Metal, lanza su decimotercer trabajo de estudio en Viernes 13, un disco conformado de 13 pistas y que, desafiando la mala suerte que conlleva esta fecha en el folklore estadounidense, es, en mi opinión, el mejor trabajo que los de Bakersfield han compuesto en los últimos 14 años.

 

The Nothing es, ante todo, un trabajo dotado de una gran carga emocional de principio a fin. Si bien sufre de un ritmo un tanto monótono en la segunda mitad, los temas This Loss y Surrender to Failure consiguen levantar el álbum de nuevo en un cierre desgarrador donde podemos escuchar los sollozos de Jonathan Davis que acompañados de una lenta instrumentación cierran este disco en una nota muy oscura, de desesperación y tristeza.

El cantante de la banda pasa por momentos tremendamente duros en su vida personal. Las muertes de su madre y su exmujer este pasado año 2018 ocupan gran parte de la temática de este disco y se puede percibir en la emotividad puesta en cada canción, cada frase…

Las emociones del cantante van, sin embargo, más allá del trabajo lírico y explota en gritos de dolor y rabia que nos sumergen en lo más profundo de su alma, pudiendo entrever todas esas oscuras emociones que sirven de trasfondo a este álbum.

Cabe destacar también el trabajo de los guitarristas de la banda, Brian Head Welch y James Munky Shaffer, los cuales muestran una impresionante química a la hora de encarar este disco. Las guitarras golpean muy fuerte y golpean donde duele. Desde los ritmos contagiosos de canciones como The Ringmaster o Cold a riffs enfrentados en You’ll Never Find Me y H@rd3r (que alguien le diga a la banda que esto no es una conversación de MSN en 2008).

Sin duda los puntos menos trabajados de este disco son las aportaciones de Reginald Fieldy Arizu y Ray Luzier al bajo y la batería, que, si bien cumplen su función como refuerzo sónico y base rítmica, no destacan. El bajo de Fieldy, legendario por esas líneas casí rítmicas, más propias del ruido que haría el tendedero de tu casa al golpearlo, no sobresale en prácticamente ningún tema del disco y cuando lo consigue, es debido al silencio de los otros instrumentos más que por buscar su propio espacio en la mezcla.

Con las baterías ocurre algo similar pues debido a la producción del álbum quedan enterradas en un segundo plano durante casi toda la duración del álbum, excepto cuando se les da su debido espacio para respirar como en Surrender to Failure.

En conclusión:

Ni el más heavy, ni el más experimental. The Nothing es el mejor disco que Korn ha grabado en los últimos catorce años. Un abanico de canciones con un gran trasfondo emocional y un Jonathan Davis que levanta este disco a pulso junto a Head y Munky para dejarnos temblando, con ganas de más.

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